Isaias 33:14-24
Los pecadores se asombraron en Sion, espanto sobrecogió a los hipócritas. ¿Quién de nosotros morará con el fuego consumidor? ¿Quién de nosotros
habitará con las llamas eternas?
El que camina en justicia y habla lo recto; el que aborrece la ganancia de
violencias, el que sacude sus manos para no recibir cohecho, el que tapa sus oídos
para no oír propuestas sanguinarias; el que cierra sus ojos para no ver cosa
mala;
éste habitará en las alturas; fortaleza de rocas será su lugar de
refugio; se le dará su pan, y sus aguas serán seguras.
Tus ojos verán al Rey en su hermosura; verán la tierra que está lejos.
Tu corazón imaginará el espanto, y dirá: ¿Qué es del escriba? ¿qué
del pesador del tributo? ¿qué del que pone en lista las casas más insignes?
No verás a aquel pueblo orgulloso, pueblo de lengua difícil de entender,
de lengua tartamuda que no comprendas.
Mira a Sion, ciudad de nuestras fiestas solemnes; tus ojos verán a
Jerusalén, morada de quietud, tienda que no será desarmada, ni serán
arrancadas sus estacas, ni ninguna de sus cuerdas será rota.
Porque ciertamente allí será Jehová para con nosotros fuerte, lugar de
ríos, de arroyos muy anchos, por el cual no andará galera de remos, ni por él
pasará gran nave.
Porque Jehová es nuestro juez, Jehová es nuestro legislador, Jehová es
nuestro Rey; él mismo nos salvará.
Tus cuerdas se aflojaron; no afirmaron su mástil, ni entesaron la vela;
se repartirá entonces botín de muchos despojos; los cojos arrebatarán el botín.
No dirá el morador: Estoy enfermo; al pueblo que more en ella le será
perdonada la iniquidad.
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